lunes, marzo 28

No hay truenos en esta ciudad
aún así
los oigo retumbar
entre los bordes de cemento
casi borrados
por la neblina apresurada.

No hay truenos y los oigo,

como el latido de un gigante
haciendo eco
entre el bosque.

Acompasan
un camino
descubro
nuevo
e invisible
y completamente
irresistible.