Sin la prisa
empujado a través
por motores desconocidos.
I
Lo particular
se extiende por los vientos
de los silencios
resoplado con
la calma que tu vientre
guarda para mí.
Me alejo del
tiempo que conozco
persiguiendo
lo fascinante,
las luces perdiéndose
en ruta tuya.
II
Lloran los grillos
cuando el frío aleja
todos sus sueños,
y su canto
me cae sobre la vista
haciéndome dormir.
III
Toda emoción
es siempre aire,
ese momento
cuando la materia se convierte
en energía,
y mi cuerpo es habitado por nubes
que extensas han venido
desde las montañas
trayendo el aire nuevo
sin el agua que inundaría mis pulmones
y ahogaría, no lo dudo,
toda posibilidad
de transformar
la materia
en energía.
IV
La neblina
deja pasar
entre sus capas de sábanas grises
ese brillo
de las cosas
que tocas.
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